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¿Es viable CLM? Por una fusión con Madrid. (y 6)

Castillalanueva

Esta semana, podremos escuchar en el pomposamente llamado Debate sobre el estado de la Región, que se celebra en las Cortes de Castilla-La Mancha, toda clase de reproches cruzados entre los dos partidos mayoritarios de la  comunidad para hacernos ver que son los otros, los responsables del zarrapastroso estado de esta autonomía. Los socialistas pondrán el dedo en la llaga en la cruda realidad,  y denunciarán que Castilla-La Mancha está, hoy, peor que cuando María Dolores Cospedal tomó posesión de su Ejecutivo. Y el Grupo Popular contratacará recordando que es ésta la consecuencia de la mala gestión del gobierno socialista de Barreda, que dejó la región arruinada, con la mayor deuda de las autonomías españolas y con los cajones llenos de facturas sin pagar. Más de lo mismo, por tanto.  Pero lo que ninguno de estos portavoces se hará en público, ni hartos de güisqui, es la pregunta más elemental: ¿No sucederá que, por mal que se hayan hecho las cosas, esta autonomía no da más de sí, porque fuera de un ciclo económico expansivo no tiene capacidad para mantener el nivel de inversiones al que nos habíamos acostumbrado? ¿No ha llegado entonces la hora de pensar en el futuro, más allá del resultado de las próximas elecciones, y adoptar las reformas necesarias para que en cada Debate sobre el estado de la Región, la oposición no empiece con esa pregunta recurrente que los socialistas le hacen este año a Cospedal? Ningún estudio económico del mundo dice que con un déficit del 3%, el PIB, el empleo, la producción industrial o el bienestar de los ciudadanos va a crecer.(CLM empezó el año con el 7,5% de déficit, y ya veremos si después de recortar más de 2.000 millones de euros podrá bajar hasta el 3,5% a final de año, dos puntos por encima de lo fijado por el gobierno, por lo que nos espera otro calvario para 2013).

Esta inquietante historia del modelo autonómico se asemeja demasiado a lo sucedido con el sistema financiero español –y especialmente el sector de las cajas de ahorro- que, no lo duden, ha cavado la fosa de la crisis en nuestro país hasta unas profundidades que solo 3 países de la Unión Europea han alcanzado, y es directamente responsable de la doble recesión por la que pasamos. ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando que las cajas españolas debían abordar procesos de fusión para ganar musculatura, reducir los niveles de riesgo y mejorar su cuore capital? Por lo menos 20 años.

Pues bien, apenas se produjeron libremente esos procesos de concentración, porque a los presidentes autonómicos no les dio la real gana.  Embarcados en su tarea de montar 17 estaditos yuxtapuestos al central, aquí todo barón regional quiso tener su cajita, para jugar con ella, como si fuera su Banco de España particular, y se boicotearon todos los intentos que hubo para fusionar cajas de autonomías diferentes. Sé muy bien lo que me digo. Por poner un ejemplo cercano, José Bono tiró por tierra la fusión de Caja Guadalajara por Ibercaja, que era la cabeza de puente para fusionar otras cajas provinciales que operaban en Castilla-La Mancha. Bono dijo que nones, y lo que se ensayó fue una caja única regional entre las cajas de Albacete, Cuenca, Toledo y Guadalajara, que cristalizó en la Caja de Castilla-La Mancha, sin la de Guadalajara, que se quedó fuera por la oposición del  PP. ¡Quien nos iba a decir que apenas 15 años después, Caja Guadalajara está integrada en el grupo catalán de La Caixa, y que Caja Castilla-La Mancha fuera comprada por Caja Astur, después de ser intervenida por el Banco de España tras una indescriptible gestión del socialista Juan Pedro Sánchez Moltó, que se dedicó a financiar aeropuertos fantasmas, reinos de don Quijote y toda suerte de arriesgadas inversiones, eso sí, estratégicas para la región.

Sucedió que el proceso de concentración de cajas fracasó, limitado a los ámbitos autonómicos,  y ni tan siquiera se llegaron a producir fusiones de envergadura entre cajas de una misma autonomía. Entonces llegó la crisis y cogió al sistema financiero español en pelotas. Seguía habiendo casi medio centenar de cajas, que por el deterioro de sus activos inmobiliarios, entrarían en pérdidas en muy poco tiempo. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que hasta entonces no había sido capaz  de pilotar con autoridad ese proceso, tocó a rebato, ordenó las fusiones para pasado mañana, desapareció de un plumazo el estigma de la territorialidad, y mayormente se juntaron churras con merinas, como pasó con Bankia, y alguna otra entidad más, que luego han tenido que ser nacionalizadas por el Estado. En poco menos de 4 años, hemos pasado del veto del poder autonómico a las uniones interterritoriales a las fusiones a trompicones (En ese sentido, Ibercaja ha echado el freno a su fusión con Caja 3 y el grupo de Caja Astur, hasta que las nuevas auditorías encargadas clarifiquen el asunto; y hace bien).La fiebre  fusionista ha llegado hasta tal punto, que del medio centenar de cajas vamos a pasar a poco más de media docena de ellas, y al Banco de España, que estuvo con el bolo colgando los últimos quince años, días atrás se le han otorgado competencias suficientes como para fusionar por decreto a cualquier entidad financiera con problemas, le guste o no a su consejo de administración. Como cantan los Presuntos Implicados: “Cómo hemos cambiadooo…”. A la fuerza ahorcan.

FUSION DE AUTONOMIAS.- La situación del Estado Autonómico no es mejor que la que llevó a algunas cajas al precipicio, y a otras muchas a asomarse peligrosamente a él. Comunidades  endeudadas hasta las trancas se han embarcado en unos planes ajustes que están desangrando su tejido económico, pero sin lograr una reactivación que, ya sabemos, no tocará fondo hasta finales de 2013, si no llegan más desgracias. Mientras tanto, la inversión productiva, la que contribuye al desarrollo económico y tiene un alto retorno fiscal, no deja de bajar. Ayer supimos que durante el primer semestre de 2012, las licitaciones en infraestructuras han caído un 41% en el conjunto de España, el 83% en Castilla-La Mancha, apenas 14,1 millones. (Como contraste, en Madrid la baja es solo del 20,8%). Por contra, mientras la inversión productiva se hunde en España, apenas el Estado y sus Autonomías han iniciado reformas en profundidad en el tinglado territorial para reducir su gasto improductivo, que pasa por adelgazar las administraciones y evitar las duplicidades.

¿Cómo se puede lograr? Sólo hay dos maneras. Devolviendo competencias de las autonomías a la Administración Central, como ha propuesto Esperanza Aguirre, o iniciar un proceso de fusión similar al de las cajas de ahorros, entre las autonomías que pongan por delante la educación, la sanidad y el bienestar de sus ciudadanos  a los procesos identitarios,  que han hecho de cada autonomía una organización en paralelo del propio Estado.

Ya tengo dicho  que Cataluña, País Vasco y Galicia deberían tener un tratamiento aparte, una segunda Transición que impida la segregación de las dos primeras, pero al resto de las autonomías  hay que permitirlas rebobinar un proceso que las está conduciendo, primero a su inviabilidad; y probablemente, como frustración por esa pérdida de calidad de vida, a la ingobernabilidad, trufada con el populismo de izquierdas y de derechas. Si la economía se sigue deteriorando, y el gasto autonómico se identifica como el gran problema por el ciudadano de a pie, estaremos más cerca del escenario político en el que se cultivaron los regímenes totalitarios de Alemania e Italia en la primera mitad del siglo XX, que de la Transición democrática española, que solo fue posible por la existencia de una clase media –de la que careció la República- que no quería más aventuras ni procesos revolucionarios.

Cada vez son más las voces autorizadas que advierten que la reforma más urgente es la territorial. El comisario para Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, no duda en afirmar que “las comunidades autónomas son las causantes de gran parte del desfase presupuestario”. El catedrático de la universidad Ramón Llull, Santiago Niño Becerra, autor del libro “Más allá del crash”, defiende que hay regiones y competencias transferidas que no son sostenibles, lo que ha dado lugar a gastos multiplicados. Da por sentado que las autonomías con más recursos contribuirán menos a la hucha común, con lo que inevitablemente habrá regiones -por las de menor renta-, que “van a retroceder mucho e incluso desaparecer”.       

Madrid debería haber formado parte de la misma autonomía que Castilla-La Mancha. Ambas comunidades están ubicadas en el mismo entrono geográfico, en la meseta sur castellana, entre el macizo Central y Despeñaperros, y hasta bien avanzado el siglo XIX parte de su territorio pertenecía a las provincias de Toledo y Guadalajara (A Guadalajara le correspondían los partidos judiciales de Colmenar Viejo y Buitrago de Lozoya, así como el señorío Real de Manzanares, históricamente ligado a la casa del Infantado. Por el contrario, el partido de Almonacid de Zorita pertenecía de Madrid. Guadalajara y Madrid comparten también dos comarcas naturales, la Alcarria y la Campiña del Henares). Tal es así, que al crearse la preautonomía de Madrid, su Asamblea dio poderes a una comisión para que negociara con la preautonomía de Castilla-La Mancha una comunidad autónoma única. El portavoz de esa comisión, Ramón Tamames, entonces dirigente del viejo PCE, negoció en Toledo esa posibilidad con Antonio Fernández Galiano (UCD), a la sazón presidente preautonómico, sin ningún éxito. Se encontró con la cerrada oposición de UCD, como bien sabe nuestro actual eurodiputado Luis de Grandes, y con la del PSOE de Albacete y Ciudad Real, provincias comandadas por José Bono y Miguel Ángel Martínez. Los socialistas de Toledo y Cuenca andaban dubitativos, mientras que en Guadalajara lo tenían claro y respaldaron el ingreso de Madrid. Tal es así, que en un congreso regional, Bono no dudó en invitar a los socialistas de Guadalajara a marcharse con Madrid, lo que al político albaceteño no le habría importado nada, porque pensaba que de esa forma sería más fácil ganar al centro-derecha en las primeras elecciones autonómicas. (Después de perder Barreda la presidencia frente a Cospedal por culpa de Guadalajara en 2011, seguro que aquel lo habrá recordado). Ucedistas y socialistas manejaron el mismo argumento: “Madrid nos come si entra”. Una falacia semejante a si los catalanes hubieran vetado la pertenencia de Barcelona en Cataluña, por el peso de la Ciudad Condal y el de su área metropolitana.

Muchos sospechamos entonces que UCD tenía miedo a que electoralmente Castilla-La Mancha se venciera a la izquierda, dado el peso mayoritario de PSOE y PCE en las primeras elecciones democráticas en la provincia madrileña. Mientras en el PSOE manchego, sencillamente, temían que sus incipientes líderes (Bono era un recién llegado del PSP) fueran barridos por los de la todopoderosa Federación Socialista Madrileña (FSM). Al final, y por política de Estado, se impuso la entrada de los rebeldes guadalajareños en Castilla-La Mancha, aunque su proceso autonómico estuvo paralizado durante seis tensos meses (El que quiera más detalles puede leer el reportaje “La integración de Guadalajara estuvo al borde del naufragio”, que publiqué en El Decano el 31 de mayo de 2002).

Los hechos nos han acabado dando la razón a los que defendimos, desinteresadamente, una comunidad castellana conjunta con Madrid (podría poner decenas de ejemplos de la distorsión que ha originado a la sociedad guadalajareña esta política de que querer poner puertas al campo), pero ha tenido que ser la crisis la que ha puesto a cada uno en su lugar. Hoy es Castilla-La Mancha la provincia que presenta los peores indicadores frente a su vecina autonomía madrileña-la que supuestamente “nos iba a comer”-, mientras que el horizonte de esta Autonomía está cargado de nubarrones. Madrid y Cataluña pondrán cava vez menos a los fondos de solidaridad interterritorial, como dice el profesor Niño-Becerra: “La ficción de que haya autonomías que dan dinero a otras se va a romper”. Y luego llega el gran problema: ¿Cómo estas regiones pobres van a hacer frente a su deuda, y a sus necesidades de financiación, si no hay previsiones de crecimiento a medio plazo sino solo medidas de austeridad que deprimen el consumo?

Por encima del alboroto político y la algarada callejera interesada, la respuesta no es que Cospedal se coma a los interinos crudos porque sea una dirigente perversa, la puñetera verdad es que no hay condiciones para lograr esa financiación suficiente para la región, porque los ingresos públicos se han derrumbado en paralelo al hundimiento del estratégico sector de la construcción (En CLM hay pisos sin vender para dar techo a la población de 3 guadalajaras, un total de 87.331 viviendas,  el 10,9% del total nacional), y debería ser la presidenta la primera en liderar las alternativas más allá de las podas presupuestarias. (1)

La fusión con Madrid seguramente sea la solución menos traumática de todas; y la más inteligente por el tirón que tiene la economía madrileña en el centro de España. Pero es que además Madrid y Castilla-La Mancha son territorios complementarios y con magnitudes que encajan.

Así, Madrid tiene mucha población (6,4 millones de habitantes), pero mal repartida en un territorio pequeño (apenas unos 8.000 km2 de superficie, el 12º de España), con densidades de 5.379 h./ km2 en la capital frente a los 9,9 habitantes/km2 de su Sierra Norte, la que históricamente perteneció a Guadalajara. CLM en cambio tiene mucho territorio (casi 80.000 km2, la tercera superficie de la autonomías  españolas), pero una densidad baja (26,6 hab./km2), que sin embargo es similar a la zona rural madrileña, lo que permitiría la implementación de políticas  y servicios conjuntos para ese medio rural, y que rebajaría los actuales costes.

Otro ejemplo de complementariedad. Madrid es una comunidad rica, con un PIB de 189.432 millones, el 2º de España, y es la primera comunidad  -por encima de Cataluña- que contribuye a la solidaridad  interterritorial en relación a su número de habitantes (casi un 19% del PIB nacional). En una comunidad conjunta, Madrid pagaría menos a la hucha estatal, porque los ratios de la nueva  autonomía bajarían por la imputación de los de Castilla-La Mancha, con un PIB de 37.399 millones, apenas el 9º de España. Y nadie podría quejarse por ello; que se fusionen otras autonomías si quieren optimizar recursos. Ese liderazgo económico de Madrid permitiría diseñar nuevas políticas regionales de desarrollo a zonas que forman parte de las mismas comarcas naturales (el corredor del Henares en Guadalajara o el de la Sagra en Toledo), mientras que el resto de la actual CLM se beneficiaría con la alta capacidad de consumo de los madrileños (con una renta por habitante superior a los 30.000 euros) y de las sinergias de una industria puntera no solo en España sino en Europa. (Está entre las 25 regiones europeas más prósperas)

Sin duda que bastantes  cosas han cambiado desde 1979 cuando Madrid abandonó sus intenciones de compartir su destino con Castilla-La Mancha, por el palurdo despecho de nuestra clase política, porque ahora, en 2013, seríamos nosotros los más beneficiados  de esta unión; pero a nadie se le debería escapar que la musculatura de un país también se favorece por su territorio (no vamos a hablar, ahora, de las recurrentes guerras de expansión de los imperios en Europa). Una iniciativa así sería un ejemplo para el conjunto del Estado en esa tarea reformadora para reducir el gasto público no inversor y el tamaño de las administraciones que lo genera.

APARATOS MASTODÓNTICOS.- Aunque la comunidad de Madrid está liderada por una señora que dice cosas que suenan bien a la gente (“hay que mandar al paro a muchos políticos”), la realidad es que su liberalismo se ha quedado a menudo a las puertas de la administración regional, que sigue teniendo un aparato burocrático y de altos cargos mastodóntico. Este es el resumen: 1 Presidencia. 1 vicepresidencia. 7 consejeros. 16 viceconsejeros. 65 direcciones generales. 187 subdirectores generales. 64 órganos colegiados y  48 entidades y organismos públicos (entre ellos una comisión de homologación de los trofeos de caza mayor). Imaginen la de edificios, secretarias, asesores, gasolina, luz o agua que consume toda esta gente 

Por su parte, Castilla-La Mancha cuenta con el siguiente aparato tras la última reducción de Cospedal: 1 presidencia. 7 consejerías. 4 viceconsejerías. 35 direcciones generales. 7 delegaciones de la Junta (las cinco capitales más las de Talavera y Molina de Aragón), 45 coordinadores provinciales y 7 institutos públicos. (No he visto datos sobre empresas públicas participadas). Una administración más ajustada que la madrileña, pero que aun así nos cuesta un esfuerzo presupuestario descomunal.        

Esperanza Aguirre tendría la oportunidad de empezar a aplicar su propia teoría del adelgazamiento de la administración, y hacerlo además de común acuerdo con otra presidenta de la familia, María Dolores Cospedal, que una vez fue consejera en la comunidad de Madrid, mediante una concentración con Castilla-La Mancha que fuera el punto de partida para esa necesaria restructuración del Estado. 

Un ejecutivo común podría unificar consejerías, direcciones generales y prescindir de centenares de altos cargos (¿no es ése el deseo expresado por Aguirre?) y consumar un parlamento más racional. Les aporto una solución: Los 49 diputados de CLM (que encima en las siguientes elecciones serán 53) se podrían integrar entre los 129 que tiene la Asamblea de Madrid, y que Aguirre ha propuesto en vano reducir. Pero lo más importante es que la nueva autonomía podría reordenar desde el primer día servicios esenciales para el ciudadano: La sanidad, con nuevas áreas de salud y de hospitalización especializada, educación secundaria y universitaria (la universidad de CLM se ha quedado sin dinero y va de capa caída), servicios sociales, cultura, turismo ( Madrid es el mayor mercado español, pero no lo  acabamos de aprovechar) competiciones deportivas (es ridículo que los equipos de Guadalajara o Toledo crucen Madrid cada fin de semana y no puedan competir allí), extinción de incendios, empresas públicas… Solo con la fusión entre las dos corporaciones públicas de radio y televisión nos podríamos ahorrar, como poco, unos 50 millones de euros al año, que es lo que nos cuesta la televisión de CLM, más del triple de lo que se ha gastado este primer semestre el gobierno de Cospedal en infraestructuras, según la patronal Seopam.

200px-Castilla-La Mancha NASAUNA SEGUNDA TRANSICIÓN.- ¿Habrá la suficiente generosidad entre nuestra clase política para impulsar esta segunda Transición, que amortizaría autonomías y miles de altos cargos prescindibles, como demanda José Antonio Zarzalejos? (2) ¿O todo se irá al garete por el egoísmo de la clase política española, porque como cree el conocido analista financiero J.A.Fernández-Hodar, preferirán que su autonomía reviente antes de perder su estatus y la poltrona? (3) O como se pregunta Santiago Álvarez, profesor de IESE: ¿Con qué autoridad moral podemos seguir haciendo ajustes sin meter mano al agujero de las distintas administraciones? (4) Sin embargo, desde el sindicalismo convencional, todavía creen que esto puede aguantar sin reformar el modelo de gestión de los servicios públicos. (5) ¿Durante cuánto tiempo? 

Mariano Rajoy tiene mayoría absoluta para pilotar las reformas, pero necesita contar con el Partido Socialista, ya que algunas de ellas –como la modificación de los mapas autonómicos- requieren a su vez de una reforma constitucional. No parece que el Partido Socialista, que se limita a criticar cualquier recorte del gobierno sin dar alternativas, esté por la labor de unir sus fuerzas con el gobierno para hacer esas reformas estructurales, y tendrá la tentación de esperar a que la situación empeore, para hacerse con el despojo de España. Pero sólo Dios sabe lo que podría venir, después, porque es cierto que el PP se hunde en las encuestas, pero no es el PSOE el que recibe los votos. ¿Dónde acabarán los desencantados?

Esto nos llevaría  a un escenario que el profesor Niño-Becerra describe en su libro. Una solución a la italiana, con un gobierno de concentración nacional, con técnicos de un color y otro, que cuando venga el rescate asuma reformas muy duras, que el actual gobierno no se va a atrever, porque tiene las manos atadas. Me gustaría que el profesor se equivocara, y que por haber agotado las fuentes de crecimiento, no sucediera como él pronostica, por culpa de la deuda: “El caso de España es idéntico a la intervención de Iberoamérica por la comunidad internacional en la década de los 80”. Se me ponen los pelos como escarpias. Yo soy más optimista y sí creo que el Banco Central no nos dejará caer, y que dará alguna solución al asunto de la deuda. Pero que nadie dude de que Merkel advertirá a Rajoy, porque se lo demandan en el Bundesbank, que si nos atacamos de raíz a las fuentes que generan ese déficit, no habrá más ayudas.   

De una cosa estoy convencido, sin reformas que eviten el despilfarro y optimicen el actual estado autonómico, no vamos a salir de esta o lo haremos en una situación tan precaria que retrotraerá a este país a los años finales del franquismo cuando se trabajaba hasta los sábados. (Ya se lo han pedido a Grecia). Por ello, propuestas como la unión de Castilla-La Mancha con Madrid van en el camino correcto antes de que sea demasiado tarde.

Para lograrlo hacen falta líderes democráticos con dedicación absoluta, no solo tecnócratas podadores. Líderes morales que, parafraseando a Churchill, tengan un relato convincente de lo que pretenden y nos digan la verdad, aunque solo ofrezcan sangre, trabajo, lágrimas y sudor. El objetivo es llevar a España a una segunda Transición, y que la mantenga en la Europa de la primera velocidad, por largo y duro que sea el camino. Esa sería nuestra victoria.  

ALGUNA MAGNITUDES DE MADRID Y CASTILLA-LA MANCHA

(En negrita la comunidad de Madrid; en redonda la de Castilla-La Mancha)

Población: 6.489.680 habitantes/2.119.942 h. Superficie: 8.021,80 km2./79.463 km2. Densidad: 809 h.km2/26,6h.km2. Municipios: 179/919. Con + de 20.000:habitantes: 32/15. PIB: 189.432 millones (2º de España)/37.399 millones (9ª de España).PIB per cápita: 29.731 euros/18.353 euros. Ingresos del sistema de financiación autonómico en función del PIB: 6,06%/11,29%. Déficit 2011 sobre el PIB: 1,13%/7,30%. Endeudamiento: 15.447 millones, el 8,7% del PIB/ 6.587 millones, el 16,6% del PIB. (El límite fijado es el 13%). Vencimientos de deuda para 2012: 2.694 millones/2.337 millones.  Deuda financiera por habitante: 2.553 euros /3.113 euros. Paro: 563.700 (16,42% de la población activa)/245.462 (27,19% de la población activa). Pirámide de población: -16 años, 15,2%/16,4%. De 16 a 44 años: 44,4%/43%. De 45 a 64 años: 24,3%/23%. Mayores de 65: 16,7%./17,6%.  Inmigración: 13,09%./11% (Provincia de Guadalajara, 15,7%). Tasa de natalidad: 11,8/10,7. Mortalidad: 6,95/8,55.Presupuesto 2012: 17.048/8.290 millones. Hospitales: 35 grandes centros/21. Universidades: 17 (7 públicas)/1 (UCM) y 1 Campus de la Universidad de Alcalá en Guadalajara.  Presupuestos autonómicas: Telemadrid, 159 millones/ CMT, 50. Audiencia televisiones autonómicas: 6,4%/6,4%. Plantilla: 1.175/431.Parlamentarios autonómicos: 129/49.

(1) David Lacalle: “España insiste obstinadamente en  su empeño por rescatar los ingresos fiscales producto de la gigantesca burbuja inmobiliaria, pero estos no volverán fácilmente” (The Wall Street Journal).

(2)José Antonio Zarzalejos: “No tiene sentido alguno que nuestro país disponga de 17 autonomías y que el Estado Federal alemán lo integren 15 estados federados y el Estado Libre de Baviera. O renovamos un pacto constitucional diferente al de 1978, o estamos condenados a ser gobernados desde fuera con criterios tecnocráticos estrictamente funcionales” (El confidencial)         

(3) J.A. Fernández-Hodar: “El problema de las autonomías no tiene solución. A los políticos atrincherados en su reino de taifas, España les importa un rábano y su autonomía, dos. Lo único que les importa es conservar su estatus y mantener la poltona” (Diario Expansión).

(4) Santiago Álvarez, profesor IESE: “Con qué autoridad moral se hacen ajustes sin meter mano al agujero de las distintas administraciones, a la sinrazón de algunas Tv públicas, a la inflación de políticos, casta privilegiada y protegida? Por estos agravios se cuela el cabreo ciudadano. O se atajan en seco o la demagogia y el populismo gozarán de días estelares”. (En Expansión)

(5) José Luis Gil, secretario regional UGT: “El nuevo plan de recortes de Cospedal no va a solucionar o paliar los efectos de la crisis sino a cambiar el modelo de gestión de los servicios públicos”. 

Ilustraciones: Mapa de Castilla-La Nueva del siglo XVIII. Foto de la NASA.