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¡Qué mala suerte!

¡Mira qué es mala suerte! El alcalde Román dice que sería ilegal modificar la subida del  11 por ciento de “la contribución” (que ahora se llama el IBI), a pesar de que con posterioridad el Gobierno aprobó una subida general  del 10 por ciento, enmarcada en la política de Estabilidad y de lucha contra el Déficit, que como sabemos consiste en subir impuestos, tasas y la madre que les parió, para que los contribuyentes paguemos lo que se gastaron de más las administraciones públicas en los años de vino y rosas cuando los gobiernos financiaban aeropuertos sin aviones y los consejos de las cajas se reunían en la Costa del Sol.

¡Mira que es mala suerte, por tanto, que el Ayuntamiento de Guadalajara no pueda modificar su acuerdo inicial, porque  10+11, con el permiso de Guindos, son 21! Y 21 son los puntos de sutura, digo de subida,  de la contribución en la ciudad en un año en el que no estamos para nada. Entre 60 y 90 euros por vivienda, calculan.

¡Mira que es mala suerte que el Ayuntamiento no pueda dar marcha y rectificar su acuerdo inicial tras la subida impuesta por el Estado. Seguro que si hubiera sido al revés,  algo se les habría ocurrido. Esto me recuerda a esos bares que cuando se equivocan en las cuentas siempre lo hacen a su favor.

¿Pero en esta plaza no gobiernan los liberales?  Pues el día que vengan los rojos de verdad  tenemos que vender el piso para pagar la contribución. Como Abundio el de los cordones.  Esto es lo que hay.