logotype

Autor

Santiago Barra Toquero nació en Guadalajara en 1955 y desde su juventud demostró ser un insensato. Porque en lugar de haberse dedicado al ejercicio de un oficio decente y seguro, como el Magisterio, para lo que tenía un título, no se le ocurrió mejor idea que intentar ganarse la vida en la bohemia de la prensa de Guadalajara en unos tiempos donde no había en esa provincia un solo periodista profesional. La culpa debió ser de algún virus inoculado por el plomo de las viejas linotipias en donde se hacía Flores y Abejas, el periódico en el que empezó a colaborar con 17 años. El periodismo era un oficio vocacional, y aunque daba para pocos lujos, él reconoce que se lo pasaban francamente bien. Eran tiempos en los que se bebía y se fumaba en las redacciones, entre otras cosas que no cabe aquí relatar. Y en los que todavía existía la censura franquista, y el delegado de Información y Turismo se pasaba por la redacción en la tarde del cierre. Pero como Salvador Toquero, el director, era del régimen, pues no pasaba nada, aunque damos fe de que alguna de sus Norias eran muy críticas en favor de los asuntos de Guadalajara, y si hubieran estado firmadas por un rojo fichado le habrían llevado al cierre del semanario. Santiago tenía una sección, “Temas de la Ciudad”, y luego “Crónicas Mesetarias”, que constituyen el relato más intrépido en la prensa local de la Guadalajara que transitó del franquismo a la democracia entre sudor, lágrimas y, lamentablemente, también sangre, parafraseando a Winston Churchill, uno de los pocos políticos que venera por su amor a la libertad y la intransigencia con el totalitarismo fascista y comunista.  

En el Flores y Abejas, aprendió a querer a Guadalajara y a defender el interés general por encima de las ideas, los grupos y los partidos. En fin, que aunque él se tiene por centrista y de natural moderado, algo así como un liberal-progesista sin carné, su empeño por no ser sectario le ha traído no pocas ingratitudes entre los sectarios que campan en gran número por esos campos en los que inevitablemente deben trasegar los periodistas. Él suele decir: “Si a mí me pilla la guerra civil, un bando me habría fusilado por la mañana y el otro por la tarde”.

Pero afortunadamente no tuvo que ir a ninguna guerra más allá de las informativas, que libró en los diferentes medios en los que llegó a colaborar. Fue corresponsal en Guadalajara de Europa Press, El País, As y Televisión Española. Y en Flores y Abejas, después de haber hecho de todo en su redacción, tuvo su primer contrato profesional, todo un acontecimiento en la prensa de Guadalajara, porque fue el primero de un periodista que no era propietario de un medio. Todos los demás eran colaboradores y vivían preferentemente de otras profesiones. Está especialmente orgulloso de haber contribuido con Toquero a transformar Flores y Abejas en El Decano de Guadalajara en 1990, lo que permitió a la publicación sobrevivir 21 años más. Que es mucho en prensa escrita.

Como era tradición en la casa, siendo redactor jefe en 1997 tomó el relevo de Toquero en la dirección en unos momentos muy delicados, y que se consiguieron superar gracias a no pocos esfuerzos y a la ayuda de un nuevo grupo de inversores que apostaron por transformar El Decano en una revista en color en octubre de 1999. Toda una novedad para la prensa de Guadalajara, cuya calidad fue reconocida con decenas de premios y toda clase de medallas, pero que lamentablemente no sirvieron para sobrevivir a la crisis, o mejor dicho, a la gran depresión de la que todavía no hemos salido, y que ha hecho retroceder a los medios de comunicación de Guadalajara en más de 30 años. La situación económica de la empresa editora arrastró al cierre de la edición digital, el decano.es, que con gran éxito de lectores nació en 2007.  

El autor de este blog conoció los entresijos de la prensa económica nacional como director de comunicación de la cotizada Urbas Guadahermosa . Los últimos años los dedicó preferentemente a montar una cadena de televisión, Canal 19 Guadalajara, que con apenas un año y medio se llevó por delante el estallido de la burbuja inmobiliaria y con él las ilusiones de las personas que allí trabajaron. Una frustración tremenda.

Preocupado por la mejora de las condiciones laborales en la profesión periodística fue el gestor de la Asociación de la Prensa de Guadalajara, a la que dedicó muchas horas y entusiasmo en sus primeros años de andadura, desde la Junta Directiva que con tan buen criterio presidió Carlos Sanz Establés.

Aunque no es dado a presentarse a premios, tiene dos “Provincias de Guadalajara de Periodismo” y algún otro más.

Ha escrito dos libros. Uno en colaboración con su maestro, Salvador Toquero, “Buscando a Cela en la Alcarria” (1982), una crónica novelada sobre la peripecia del viaje de Cela a la región alcarreña. Y “Guadalajara íntima” (2008), un libro de viajes en el que describe la Guadalajara más recóndita que a él le gusta.

Con este blog el autor seguirá opinando libremente, como siempre hizo, pero con más desahogo por la falta de responsabilidades hacia terceros. Así que ya veremos cómo acabamos, porque España y Europa van a sufrir los mayores cambios económicos y sociales desde la II Guerra Mundial.

Esto es lo que hay. Por ahora.